La historia de Medio Oriente, marcada por conflictos existenciales y amenazas persistentes, ha enseñado que la pasividad frente al extremismo es tan peligrosa como la violencia misma. Para Israel, nación nacida tras la tragedia del Holocausto y cercada desde su creación por enemigos que cuestionan su derecho a existir, la seguridad no es una estrategia: