Hay muchas formas de tener suerte. Hace siglos se la imaginaba como una rueda, la rueda de la Fortuna, que se movía y arrastraba a los hombres a su antojo. ¿Será posible tenerla en la mayor desgracia que hayamos conocido en nuestra época? Eso es lo que asegura Primo Levi, químico, escritor, judío y sobreviviente. Y es así como empieza su libro más famoso, vendido, traducido y estudiado: “Tuve la suerte de no ser deportado a Auschwitz hasta 1944”.