El mundo ha girado una vez más y ya nos hallamos en vísperas de Pesaj, tratando de que todo brille para que el Seder comience en el mejor de los ámbitos hogareños posibles y esto está relacionado con la eliminación del jametz. Un texto de una historiadora francesa, Perrine Simon Nahum, que narra cómo es Ser judío en Francia, nos cuenta que “En la mesa el judío aprende su ‘diferencia´ y la historia de su pueblo. Añade que en la ausencia de un mediador en la enseñanza del judaísmo, una de las cuales es asumida por la mujer, es una de sus fuerzas. Se permanece vinculado a las tradiciones no tanto por su significado religioso como por su simbolismo personal. Cuando se reconstituye el mundo de la infancia, a través de sus olores y gustos, la memoria individual reencuentra el rito. Cada plato, cada sabor, es un elemento de la memoria. Memoria de lo sagrado, memoria del pasado. La mesa es el lugar pedagógico de una religión de la narración. Las fiestas recuerdan acontecimientos que han jalonado la historia del pueblo judío. Los platos los representan”
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