“Estoy muy contenta”, dijo, mostrando otro artilugio en su laboratorio, un adminículo que agita soluciones utilizando una bobina magnética y una barra de metal. “¿Qué tan grandioso es esto?”. Es bastante grande, sumamente grande. El trabajo que está haciendo Joanna Slusky en la Universidad de Kansas, donde es profesora asistente de ciencias biológicas moleculares y biología computacional, en última instancia, puede salvar millones de vidas. Una proteína que diseñó parece ser una de las respuestas más prometedoras por el momento a la creciente amenaza de las bacterias resistentes a los antibióticos.
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