La muerte en Buenos Aires del fiscal Alberto Nisman, ampliamente comentada en estos días, parece salida de una trama de ficción, de esas que mezclan la muerte misteriosa y decisiva de un personaje enfrentado al poder, una denuncia que desnuda los turbios manejos de ese poder y el trasfondo de una sociedad agobiada por la desconfianza y el descreimiento. Si me apuran, podría formar parte de una novela del norteamericano James Ellroy, específicamente de su soberbia Trilogía Americana, que imbrica con gran oficio hechos reales con otros de ficción, que desnudan las miserias de la política y la corrupción en su país. Lo terrible es que se trata de la realidad.
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