El ejército sirio comete crímenes contra la población en Homs

El régimen sirio bajo orden del presidente Bachar al Asad ha cometido crímenes contra la Humanidad en la provincia central de Homs, uno de los principales bastiones opositores y objeto de una dura represión, según la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW), que pide sanciones internacionales contra Damasco. «Los abusos sistemáticos contra civiles efectuados por las fuerzas gubernamentales sirias, que incluyen la tortura y los asesinatos ilegales, indican que se han cometido crímenes contra la Humanidad», asegura HRW en un informe de 63 paginas publicado hoy.

“2011 Año Internacional de los Afrodescendientes”

Las Naciones Unidas, el 18 de diciembre de 2009, en su 65ª Sesión Plenaria, en la Resolución aprobada por la Asamblea General Nº 64/169, proclama Año Internacional de los Afrodescendientes, el año que comenzó el 1º de enero de 2011, buscando fortalecer «en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos…». Esta declaración fue acompañada por la Organización de Estados Americanos (OEA). En nuestro país se ha realizado una serie de eventos, no únicamente vinculada al Año Internacional de los Afrodescendientes, sino en el seno del Poder Legislativo y distintas actividades organizadas por el Poder Ejecutivo.

Irán tendrá “puño de hierro” para enemigos

«Todo el que se haga a la idea de un ataque contra Irán debería prepararse para recibir un fuerte bofetón y un puño de hierro» por parte de las Fuerzas Armadas iraníes, afirmó el ayatolá Ali Jamenei. Jamenei habló dos días después que la agencia atómica de las Naciones Unidas emitió un informe en el que dijo por primera vez que se sospecha de que Irán efectúa experimentos secretos cuyo único propósito es la fabricación de armas nucleares.

Viaje a la semilla

EL PROYECTO LÁZARO entrelaza dos historias: una de comienzos del siglo XX y otra de comienzos del XXI. En ambas se cruza el océano y se dibuja el abismo infranqueable que separa a lo norteamericano de lo extranjero. Esa, podría decirse, es la verdad más obvia, y esa obviedad es el punto más flaco del libro. Abre el relato un narrador en primera persona, con una confesión: «El tiempo y el espacio son las únicas cosas de las que estoy seguro: dos de marzo de 1908, Chicago». Ese día un jovencísimo inmigrante de origen judío muere en el recibidor de la casa del jefe de policía de Chicago, ultimado a tiros por éste. Claro que esto lo cuenta un narrador omnisciente en tercera persona.