La rebelión de los canarios

Los mineros tenían, hasta bien entrado el siglo XX una técnica infalible para protegerse en las profundidades de la roca: Los canarios. La pequeña ave, más sensible que el hombre a la falta de oxígeno y a los gases tóxicos moriría primero que este si en las minas hubiesen gases venenosos o demasiado monóxido de carbono. Si los mineros veían a los canarios perecer o asfixiarse sabían que debían abandonar la mina a toda velocidad. El canario era el primero que sufría por un mal que acabaría por matar a todos. En Skopje, en la ex Yugoslavia, encontré una vez un anciano que había sobrevivido la historia erizada de guerras de su país. Me contó el secreto de su supervivencia:
«Cuando los judíos son perseguidos o se escapan – dijo desde su desdentada boca – es hora de hacer las valijas».

Discursos en la entrega del Premio Jerusalem

El jueves 10 de noviembre la Organización Sionista del Uruguay (OSU) otorgó el Premio Jerusalén 2011 al Dr. Antonio Turnes. Durante la ceremonia el presidente de OSU, Sami Milstein, y el condecorado se dirigieron al público. El Premio Jerusalén fue instituido por la Organización Sionista Mundial y la Alcaldía de Jerusalén a través de la OSU.

¿Adiós al proceso de paz?

El informe de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) se podría definir como lo que el antropólogo de los dramas sociales, Victor Turner, denomina el “disparador” de una crisis. Ahora ya nadie puede ocultar que “algo está podrido en la Dinamarca” como le hacía decir a su protagonista Shakespeare en Hamlet. El valiente reporte de la agencia internacional actualmente encabezada por Yukiya Amano significa para Israel una amarga victoria. Los especialistas israelíes señalan que el reporte certifica principalmente lo que en el ámbito de Inteligencia ya se sabía: el impulso de la carrera armamentista nuclear de Irán.

Son los mismos, sus fines también

Guilad está en casa. Como lo están los 457 criminales palestinos liberados. Un cambio que en cualquier balanza habría sido imposible, porque las medidas se hubiesen vuelto locas (eso de las proporciones que tanto enarbolan en Occidente al hablar de Israel). Pero el respeto a la vida de Israel lo hizo. Guilad está en casa, y a pesar de que aún quedan presos palestinos -juzgados dentro de la más estricta legalidad, con asistencia de letrados defensores; recluidos en cárceles estatales, gozando de los derechos humanos elementales-, los jihadistas lanzan ataques contra la población civil israelí.