El delirio ruso de Hitler
La Operación Barbarroja movilizó a cuatro millones de hombres. Sólo en la mítica Batalla de Stalingrado murió un millón de cada bando. En el balance, las pérdidas humanas rusas fueron mayores, pero el frío glacial y la falta de combustible para los tanques y camiones fueron decisivos: humillante retirada del ejército alemán. Sin embargo, en julio de 1941, mientras la lucha recién comenzaba, Hitler decidió el futuro de Rusia. Luego de derrotado el Ejército Rojo, convertiría a toda la vasta Unión Soviética en una serie de comisariatos del Reich, con la codiciada Moscú dentro, y ya bautizado: Reichskommisariat Moscowien. Dijeron testigos que Albert Speer, el arquitecto-ídolo del jerarca nazi y diseñador de una nueva y acromegálica Berlín, no pudo creer lo que oyó.