El Ghetto de Venecia: un lugar tranquilo en la ciudad de los canales

Desde el siglo XVI, los judíos residentes en Venecia y los numerosos refugiados que llegaban desde otros rincones de Europa quedaron confinados a la Isla de Cannaregio, en la margen norte del Gran Canal. Hasta entonces, los hebreos sólo podían permanecer en la ciudad por un máximo de 15 días –aunque había muchos que vivían de manera ilegal-. Dicen que en aquellos tiempos, apenas tres puentes conectaban la isla con el resto (en Venecia hay 118 islas conectadas por 455 puentes) y que los judíos tenían terminantemente prohibido salir del Ghetto sin permiso y, bajo ningún concepto, de noche. Allí florecieron dedicándose, sobre todo, a la fundición de metales (Ghetto significa fundición en el dialecto véneto), la orfebrería y las finanzas hasta llegar a superar las 5.000 almas.

El sufrimiento del pueblo más odiado por el Estado Islámico

Los yazidíes permanecían ocultos al mundo hasta que aquel fatídico agosto del 2014, cuando las hordas del Estado Islámico atacaron Sinyar arrasando todo a su paso, asesinando, quemando y secuestrando. Unas 200.000 personas huyeron y algunos consiguieron escapar a las montañas y cruzar hasta Siria gracias a la protección de los milicianos kurdos del YPG, quienes abrieron un corredor, pero cerca de 3.300 continúan secuestrados. La mayoría de los que se creen aún vivos está en zonas como la comarca de Tel Afar, en el norte de Irak, y en la ciudad siria de Al Raqa.

El Kurdistán iraquí: la transformación geopolítica de Medio Oriente

Al cabo de un mes, Medio Oriente podría atestiguar una transformación geopolítica de envergadura, lo que alteraría el panorama regional a largo plazo. La prospectiva independencia de un Estado kurdo al norte de Irak tiene en vilo sobre todo a Ankara, Bagdad y Teherán, puesto que, de materializarse, este escenario socavaría sus intereses. En esencia, un nuevo Estado en la rica zona histórica de Mosul minaría la estabilidad fronteriza que mal que mal sobrevivió al embate de dictadores y sucesivas guerras. Los kurdos soportaron el designio británico que los aglutinó junto con árabes sunitas y chiitas en el Estado iraquí, la inclemencia del partido Baaz, las masacres de Saddam Hussein y, más recientemente, las atrocidades del yihadismo.