Durante la nochebuena pasada, dos iglesias fueron atacadas en Nigeria por una agrupación fanática musulmana llamada Boko Haram (que significa “la educación no-islámica es pecado”) y provocó la muerte a cerca de cuarenta feligreses cristianos. Al día siguiente, desde Roma, el Papa dio su tradicional mensaje de Navidad Urbi et Orbi sin mencionar esos atentados salvajes.