El comportamiento de los Hermanos Musulmanes, en los diferentes países árabes, ha sido influenciado por una tensión básica entre el objetivo final del movimiento, de establecer un Estado conducido de acuerdo con la ley islámica (Sharia’h) y la necesidad de exhibir un cierto grado de pragmatismo y flexibilidad en relación a la necesidad del grupo para adaptarse a las condiciones sociales y políticas de cada nación. Por lo tanto, no puede considerarse como uniforme en todo el mundo árabe porque se maneja de manera distinta en cada país, de acuerdo con las circunstancias y limitaciones locales. Sin embargo, existen conexiones y hay un cierto aprendizaje común dentro del movimiento en Egipto, en otros países de Oriente Medio y en el mundo.