Esposa del constructor estadounidense-judío Alan Gross y comunidad judía de Washington piden su liberación de las cárceles cubanas

04/Ene/2012

CCIU, Martín Kalenberg

Esposa del constructor estadounidense-judío Alan Gross y comunidad judía de Washington piden su liberación de las cárceles cubanas

Hace dos años que está preso por proveer acceso a Internet a la comunidad judía de Cuba aunque el régimen dirigido por Raúl Castro dice que su encarcelamiento es a causa de crímenes contra el estado. «Vimos el mundo», fue lo que atestiguó un hombre mayor, integrante de la comunidad judeocubana durante el juicio contra  el constructor estadounidense-judío Alan Gross que tuvo lugar en marzo de 2011. En su testimonio explicó que el estadounidense, miembro de la agencia gubernamental USAID, les mostró en la pantalla de un computador imágenes del Muro Occidental (de los Lamentos) de Jerusalén y de la ciudad de Londres. Para el gobierno cubano ese fue su gran crimen.
 
El sábado 24 de diciembre de 2011, según informa la agencia de prensa Associated Press, el presidente Castro concedió la amnistía a casi 3000 presos entre los que no se encuentra Gross a pesar de su deteriorado estado de salud.
 
«Que Alan haya sido condenado a 15 años de prisión por ayudar a que la comunidad judía compartiera mediante Internet (textos de) plegarias e imágenes sobre Jerusalén no tiene ningún sentido; es inhumano e injusto», afirmó su esposa, Judy, ante la Asamblea General de The Jewish Federations of North America que tuvo lugar el martes 8 de noviembre de 2011 en Denver, Estados Unidos.
 
La esposa de Gross explicó que la comunidad judía cubana es pequeña y tiene a sus integrantes dispersos por toda la isla, por lo cual tienen una gran dificultad de comunicarse entre ellos y con el resto del mundo. Quería ayudarlos a crear una intranet (red de comunicación interna) para compartir recetas, plegarias, resultados deportivos, entre otros.
 
«Cumpliré 90 años el próximo (este) abril, y eso significa que quizá tendré tiempo (de vida), o quizá no. Pero tengo cáncer en ambos pulmones y es lógico pensar que no estaré acá durante mucho tiempo más», dijo Evelyn Gross, la madre de Alan, en un video que le envió al presidente Castro.
 
A principios de noviembre de 2011 el contratista fue visitado por el rabino estadounidense Marc Shneier a quien le planteó la posibilidad de realizar un intercambio por prisioneros cubanos encarcelados en Estados Unidos.
 
Gross viajó a 50 países para ofrecer ayuda humanitaria y en ninguno tuvo problemas, aclaró su esposa. Durante los dos años en prisión ha perdido 45 kilos de peso. El Jewish Community Relations Council de Washington, fundado en 1938, encabeza una campaña para liberar a Alan Gross. Para conocer las últimas informaciones sobre Gross existe la siguiente cuenta de Twitter FreeAlanGross
 
(En base a información de www.jta.org y http://www.cubaencuentro.com)