Con una combinación de muy cauteloso optimismo y gran escepticismo, tuvieron lugar dos encuentros entre representantes oficiales de Israel y la Autoridad Nacional Palestina , tras mucho tiempo sin verse las caras. Fueron porque el rey de Jordania había invitado y porque ninguna de las partes deseaba ser acusada por el cuarteto internacional de frustrar el intento de regreso a las negociaciones. Pero ninguno cree que de allí salga algo concreto: el tono lo da la extrema desconfianza entre las partes. Quedaron atrás hace mucho los sueños de los primeros años del proceso de paz, los planes de proyectos conjuntos para el «nuevo Medio Oriente». Las declaraciones sobre la búsqueda de la paz no pueden ocultar que israelíes y palestinos se encuentran en un abismo de incredulidad respecto a las perspectivas de hallar una fórmula que haga posible el fin formal del conflicto entre las partes.