El director iraní Asghar Farhadi puede alegrarse de que su película Una separación haya ganado el Golden Globe y sea candidata al Oscar en la categoría de films en otros idiomas. Lo notable es que eso sucede mientras crece la hostilidad del gobierno norteamericano hacia los planes nucleares de Irán, demostrando que las relacioenes artísticas son más saludables que las políticas. Con las distinciones y elogios recibidos, ese realizador de 39 años se suma a la plana mayor del cine de su país, cuyos maestros han ganado un prestigio internacional muy merecido durante las últimas décadas. Manejan un inconfundible lenguaje, revestido de lirismo y de un sereno clima dramático, aunque flanqueado por una mirada crítica sobre la realidad de su país.