4-2-2012
LUIS ALMAGRO CANCILLER DE LA REPÚBLICA
El ministro Almagro desafió a la oposición y dijo que logró lo que otros no pudieron
G. FERREIRA – S. PANZL TWITTER: @GONZA_FERREIRA – @SPANZL
Escucha muy atento las preguntas de los periodistas y en todos los casos se toma unos segundos antes de responder. Contesta siempre con la misma calma pero su postura lo delata. Se pone algo incómodo para narrar cómo sintió los dichos del presidente José Mujica respecto a que se le había «escapado» el canciller en el proyecto de ley para eliminar la ley de Caducidad pero luce mucho más suelto cuando se le consulta acerca de qué pasos tiene en mente para su futuro político. En entrevista con El Observador, el ministro Luis Almagro enfrentó las críticas opositoras a su gestión con firmeza. En su despacho, está la tradicional foto de José Mujica con la banda presidencial pero también la de Tabaré Vázquez.
Una crítica opositora a su gestión es que la Cancillería se maneja con criterios más políticos y que se perdió la política de Estado en las relaciones exteriores. ¿Qué piensa de esas apreciaciones?
Para algunos temas puede haber una política exterior de Estado y en otros temas naturalmente ha habido diferencias entre el gobierno y la oposición. Nosotros no hemos hecho nada que alterara esa linealidad y hemos tomado muchos elementos de política exterior de antes.
El acercamiento a Palestina ha sido planteado como un ejemplo concreto de un cambio en el eje tradicional de Uruguay…
Se ha hablado de dos cosas fundamentalmente: Irán y Palestina. Respecto a Irán hay una linealidad total desde 1985 hasta ahora. En los temas de derechos humanos, Uruguay siempre votó lo mismo, se abstuvo o se ausentó de sala durante todo este tiempo, menos en dos ocasiones y por temas puntuales. Pero en general siempre ha sido la misma posición: un vínculo comercial fuerte y visitas oficiales de alto nivel. Cuando yo estaba destinado en Irán fueron algunos ministros como Ignacio de Posadas, el contador (Enrique) Braga o el presidente de Ancap, Tierno Abreu. Me acuerdo cuando George W. Bush hizo un discurso sobre los ejes del mal y en menos de un mes estaba el canciller (Didier) Opertti en Teherán. No hemos cambiado nada de eso. Hemos mantenido los niveles de visitas oficiales y de relaciones comerciales y los votos han sido prácticamente iguales que antes. Acá es donde decimos que hay una linealidad. Los que quieran presentarnos hoy como amigos de Irán se olvidan de lo que hicieron antes. Cuando estaban en el gobierno no hicieron nada distinto de lo que yo estoy haciendo ahora. Ellos no marcaron deficiencias que puede tener Irán en derechos humanos como hicimos nosotros en el último consejo. Nunca se dijo «Irán está haciendo mal esto y esto». Nosotros fuimos los primeros.
¿Y con Palestina?
Hemos tomado y ejecutado algunas decisiones respecto al reconocimiento de la autoridad palestina y luego al reconocimiento del Estado palestino. No es algo que haya quedado aislado en la comunidad internacional. Uruguay tiene una amistad tradicional con Israel. A nuestro juicio, debe haber un Estado judío con fronteras seguras. Condenamos cualquier acto de terrorismo contra el Estado de Israel y decimos que la comunidad internacional debe velar por la seguridad de ese Estado. Esos son principios fundamentales para nosotros. Pero reconocemos que debe haber un Estado árabe con fronteras seguras.
Si pone todo en la balanza, ¿cree que en la relación con Argentina la mayoría de los intereses de Uruguay están contemplados?
Si hacemos un promedio, hoy hay cosas que en los últimos 10 años no ha habido: dragado del río Uruguay, dragado del canal Martín García, las cifras de exportaciones más altas hacia Argentina y el porcentaje más alto de bienes industriales. Si yo veo eso hoy, estoy muy por encima de cualquiera que haya defendido los intereses de Uruguay con Argentina en los últimos 10 años. Muy por encima. Ninguno tenía nada de esto. Hemos sido eficaces a la hora de defender los intereses generales con Argentina en dos años que llevamos de gestión.
¿Le gustaría que la relación entre los dos gobiernos fuera más institucional y menos marcada por gestiones personales?
Pero es que es muy institucional. Esta administración deja una institucionalidad bilateral muy fuerte con Argentina. Se creó una comisión de seguimiento del comercio. Cuando hubo especificidades, como las licencias no automáticas, se crea una comisión para eso también.
¿Funcionan?
Funcionan efectivamente. Los resultados del año pasado fueron en gran parte debido a esto. Si no hubiéramos tenido una instancia de diálogo bilateral para resolver cada licencia no automática, probablemente no tendríamos estos resultados, como no los tuvieron otros países que no tenían esa instancia de diálogo bilateral. Hoy tenemos un funcionamiento absolutamente institucionalizado en la relación con Argentina. Eso no quiere decir que no haya excelentes relaciones personales, pero eso se suma a la institucionalidad.
Usted defiende los resultados obtenidos pero la oposición marca que Uruguay cede constantemente ante el gobierno argentino. ¿Para usted no es así?
¿Qué es lo que cede Uruguay? A veces, me cuesta identificar lo que cedió Uruguay. Si vemos la agenda de Anchorena, de los 28 puntos, prácticamente 27 eran de interés de Uruguay. Había un solo punto de interés de Argentina que refería a las Malvinas. No hay una lógica de negociación de un juego suma cero: es decir, lo que gano yo lo perdés vos. Nosotros entendemos que el desarrollo de los dos países debe ser en paralelo. Queríamos más infraestructura, más navegación, más comercio y más intercambio energético. En todas esas cosas tenemos resultados concretos sobre la mesa.
El funcionamiento del Mercosur es analizado con sentido crítico, incluso por parte del presidente Mujica. ¿Por qué le sirve a Uruguay estar dentro del Mercosur?
(Piensa unos segundos.) Porque sus socios comerciales más importantes están en el Mercosur. Porque los principales inversores en Uruguay están en el Mercosur. Porque las principales exportaciones y servicios que se hacen son al Mercosur. Porque la principal fuente de turismo que ingresa al país está en el Mercosur. Porque nos da una institucionalidad que, más allá de que a veces funcione mejor y a veces funcione peor, nos abre posibilidades para discutir los temas y nos da una mesa de negociación. Porque tenemos vínculos sociales, culturales y familiares. Por ejemplo, el Focem a Uruguay le está resolviendo dos temas fundamentales de logística con la interconexión ferroviaria con Brasil y energético con la interconexión eléctrica con ese país. Son dos temas estratégicos.
Pero, ¿cómo se justifica que surjan trabas comerciales si está en la génesis del bloque que eso no suceda?
Siempre en este mundo, cuanto mayor sea el volumen de comercio más intereses cruzados van a aparecer y van a operar para que algunas trabas surjan. El tema es tener los mecanismos que las resuelvan. Nos puede pasar con la Unión Europea o medidas de Estados Unidos. Pero no tenemos cómo viabilizar soluciones para esos temas. En el Mercosur, con todos los peros que pueda haber, y yo no desconozco porque son con los que lidio todos los días, se sigue avanzando. Y en un contexto de crisis económica financiera internacional a partir de 2008, todos los mercados se contrajeron y acá la región más o menos siguió pedaleando para adelante.
¿Por qué dijo que a los efectos prácticos Venezuela ya es miembro del Mercosur?
Tiene un estatus especial en el Mercosur. Pidió su ingreso y ha negociado con todos los países del Mercosur concesiones, lo que hace que naturalmente tenga un estatus especial y más intenso que los denominados estados asociados. Venezuela tiene presencia con voz pero sin voto en todas las reuniones de los órganos decisorios; tiene acceso a la documentación enviada entre los estados parte y tiene presencia en las negociaciones del Mercosur con terceros países o bloques. Venezuela tiene una situación especial de hecho.
¿Pero con esa decisión no se está violando la normativa?
No es violatorio ni del Tratado de Asunción ni de nada. Una situación como la de Venezuela no está prevista en ese tratado.
El argumento puede ser que un Parlamento no habilitó el ingreso y formalmente no está…
Por eso no tiene votos en las reuniones y su participación en las discusiones está limitada.
¿Cómo quedó visto internacionalmente Uruguay luego de eliminar del marco jurídico la ley de Caducidad?
Uruguay quedó muy bien posicionado. Este era un tema pendiente en la política de derechos humanos. Al reestablecerse la pretensión punitiva del Estado hemos afirmado una agenda positiva en materia de derechos humanos y hemos eliminado una cuenta pendiente.
El presidente declaró al diario La República que se le había «escapado» el canciller en este tema y se desmarcó de sus gestiones. ¿Cómo tomó ese hecho?
Yo dije que lo tomé muy bien. El presidente ha tenido una agenda positiva en esto y asumió la responsabilidad de la revocación de los actos administrativos, algo que para mí era una decisión inteligente, savia y que marcaba un aspecto positivo en la agenda de derechos humanos.
”Estoy muy por encima de otros en los resultados con Argentina”
06/Feb/2012
El Observador, G. Ferreira, S. Panzl