Samantha Levy, una joven colombiana que se desempeña como funcionaria del Consejo Regional de Aravá, explicó a la Agencia Judía de Noticias (AJN) cómo, de la mano del KKL, lograron convertir un desierto en vida. Así, Aravá se convirtió en un centro de estudios para todos aquellos que desean aprender la mejor manera de aprovechar el agua para los cultivos.