Los cuerpos políticos oficiales del RU, Irlanda y Suecia han solicitado el reconocimiento de Palestina, alegando que tal reconocimiento “contribuiría a asegurar una solución de dos estados”. Estas acciones, ya sea por votación en el Parlamento del RU y en la Cámara Alta de Irlanda, o en un discurso parlamentario del primer ministro de Suecia, se basa en cuestionables premisas legales, históricas y políticas dado que no existe ningún estado palestino, y la cuestión del estatus de los territorios está sujeto a negociación.