El británico Mathew Growcoot investigaba sobre el paradero final de los vagones utilizados para trasladar a miles de civiles hacia los campos de concentración
El británico Mathew Growcoot investigaba sobre el paradero final de los vagones utilizados para trasladar a miles de civiles hacia los campos de concentración
Cómo piensa Estado islámico? ¿Cómo sus seguidores ven el mundo? El diario alemán Spiegel Online entrevistó a un reclutador de Estado Islámico en Turquía para conocer la visión del grupo extremista en su cruzada mundial. Antes de pautar la entrevista, las condiciones establecidas por el islamista son estrictas: no hay fotos ni grabación de audio, mantiene su secreto verdadero nombre, así como a su país de origen, y sólo está dispuesto a revelar que él es árabe. Su inglés es pulido y habla bien con acento británico.
No tengo ningún amigo o conocido judío, que yo sepa, y, para el caso, tampoco ningún enemigo, o eso espero. Y no porque lo haya evitado, ni mucho menos, sino, porque, simplemente en mi entorno nunca ha habido ninguno. Sin embargo, mi padre, sí tuvo, al menos, un amigo judío. Llegado hasta aquí, los lectores que hayan tenido a bien iniciar el recorrido por este artículo, seguramente estarán pensado, “bueno, ¿y qué?, ¿a qué viene esto?”. Pues, lo cierto es que estas dos afirmaciones son muy relevantes desde el punto de vista histórico para la gente de mi generación y las posteriores ya que, si hemos vivido separados y con un profundo desconocimiento unos de otros no ha sido por voluntad sino por imposición de las circunstancias. Unas circunstancias que también han marcado la, aparentemente inexistente, relación de kurdos y judíos.
En un par de días, el 2 de noviembre, se cumplen 97 años de la Declaración Balfour, la carta que en el año 1917, dirigió Arthur James Balfour, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, a Lord Walter Rothschild, representante del Comité Político Sionista, anunciando la decisión del gobierno inglés de favorecer la instalación de un Hogar Nacional Judío en la zona denominada Palestina, es decir, el territorio original de Israel. La Declaración constituye el primer documento contemporáneo, a nivel oficial e internacional, que rescata el derecho del pueblo judío a restablecer su soberanía en dicho lugar.