En su publicación del pasado 2 de septiembre, la revista Foreign Affairs realiza un análisis del verdadero motivo detrás de la visita oficial del canciller iraní a la región, y la reacción de Washington ante la creciente presencia de extremistas
En su publicación del pasado 2 de septiembre, la revista Foreign Affairs realiza un análisis del verdadero motivo detrás de la visita oficial del canciller iraní a la región, y la reacción de Washington ante la creciente presencia de extremistas
En momentos en que la intolerancia y el fanatismo amenazan los cimientos mismos de nuestra convivencia, así como el progreso alcanzado por la humanidad, observamos con preocupación cómo se ciernen respuestas a la barbarie que solo contribuirían a exacerbarla.
No hay duda de que la intensa campaña internacional a favor de la causa palestina durante largas décadas ha gravitado decisivamente en los gobiernos y en la opinión pública. El considerar a los palestinos como el ejemplo clásico de un pueblo oprimido bajo ocupación, se ha convertido en un virtual reflejo pavloviano para muchos millones de personas. Sin embargo, hay un abismo entre la situación real y el imaginario colectivo creado por una masiva, costosa, persistente y agresiva campaña de propaganda a nivel global.
Según cuenta el periódico israelí Haaretz en su página web, «se han hallado los restos de un edificio palaciego en la antigua ciudad real de Gézer, el cual data de la época del rey Salomón, es decir, de hace 3.000 años». No obstante, los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí, si es que llegó a vivir alguno.