El nombre de Meyer Levin puede no significar nada en el contexto de la segunda guerra mundial porque este novelista judío estadounidense no lideró a ningún ejército ni firmó ninguno de los tratados que resolvieron el mapa político luego del conflicto. Pero Levin puede jactarse de ser el primer reportero en ingresar a un campo de concentración y contarle al mundo lo que allí ocurrió durante la guerra. Acompañado por el fotógrafo francés –y también judío– Eric Schwab, los dos fueron los responsables de descubrir el lado más escalofriante de la guerra.