El acuerdo de Alepo no marca tanto un punto de inflexión en la trayectoria política de la crisis de Siria, como un punto de inflexión táctica en función de los cálculos geoestratégicos del régimen sirio y sus aliados con respecto a sus líneas de actuación para eliminar las bolsas de oposición en las batallas posteriores a Alepo. Estos planes pueden ser contradictorios temporalmente con el proceso político acordados con varias facciones de la oposición. Todo se resolverá, si es posible, en Astana, Kazajstán.