A la flamante embajadora de Estados Unidos en la ONU Nikky Haley no se le movió un pelo cuando cantó las 40. No perdió la compostura ni por un momento y casi no dejó de sonreír cuando en voz suave pero firme, le dijo a las Naciones Unidas desde su propia sala de prensa, que actúan en forma vergonzosa con su tendenciosidad anti israelí.