La coalición internacional que ha comenzado a atacar objetivos en Libia bajo el liderazgo de Francia se adentra en una peligrosa aventura. Las tropas del líder libio no se darán por vencidas con unos pocos y puntuales golpes aéreos. Pueden incluso retirarse y, de ser necesario, aguardar durante semanas, sitiar Bengasi o cortar el suministro de agua. Muamar al Gadafi controla el 80 por ciento del país y cuenta con todos los recursos necesarios.