Imitando la apuesta de Mahoma en el sitio de Medina, obligan a la población local a cavar trincheras alrededor de la ciudad, mientras la aviación iraquí lanza panfletos avisando que «se acerca la hora cero»
Imitando la apuesta de Mahoma en el sitio de Medina, obligan a la población local a cavar trincheras alrededor de la ciudad, mientras la aviación iraquí lanza panfletos avisando que «se acerca la hora cero»
Existe una opinión muy difundida alrededor del globo que consiste en señalar que si el conflicto israelí-palestino terminara mañana, el leitmotiv de la yihad, la guerra santa contra “los pérfidos judíos”, siempre presente en el islam radical, perdería su tono para eventualmente convertirse en un susurro. Esta creencia supone que si los israelíes y palestinos firman la paz, tanto árabes como musulmanes en general no tardarán en verse forzados, dadas las circunstancias, a resignarse a convivir con un Estado judío como vecino. No obstante, si bien esta hipótesis se justifica con algunos argumentos, vistas las cosas en perspectiva, la misma resulta poco realista – y hasta algo ilusoria también.
El alto mando de la Guardia Revolucionaria de Teherán QasemSoleimani organiza la defensa de las líneas iraquíes tras haber ayudado a El Asad a conservar el poder en Siria
La afirmación de la Hermandad Musulmana de que los hombres no deben ser gobernados por hombres sino por Allah, es un fraude y una mentira, porque qué mortal puede afirmar el derecho a gobernar en nombre de Allah: ¿los variados sheikhs sunitas retrógados como el “Califa” de ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, o los ayatollahschiítas enfermos de poder en Irán?