La afirmación de la Hermandad Musulmana de que
los hombres no deben ser gobernados por hombres sino por Allah, es un fraude y
una mentira, porque qué mortal puede afirmar el derecho a gobernar en nombre de
Allah: ¿los variados sheikhs sunitas retrógados como el “Califa” de ISIS, Abu
Bakr al-Baghdadi, o los ayatollahschiítas enfermos de poder en Irán?
La promoción de tal fraude, no sólo permite a
los proselitistas extremistas del Islam lograr tanto dominación como
exclusividad entre los musulmanes, portando el mensaje “verdadero” del Islam.
Sobre todo, evita que su poder y liderazgo sea desafiado.
Conseguir armas nucleares tiene la intención
de permitir a los musulmanes extremistas vender por la fuerza el Islam a las
masas, y ocultar sus fracasos en el desarrollo tecnológico, social y económico.
Ha llegado el momento de dejar en claro al
mundo que ni occidente, ni la así llamada “ocupación” Israel, ni el
imperialismo ni el colonialismo son en ningún caso responsables de las
atrocidades llevadas a cabo por estos fanáticos. Esas son sólo excusas que se
alimentan de los muchos errores cometidos por occidente.
El responsable es el atraso social y
religioso, el trabajo de las fuerzas islamistas reaccionarias, y su incapacidad
para adaptarse a los progresos realizados por el mundo occidental durante los
últimos 1.200 años.
Echarle la culpa a Occidente busca impedir que
los musulmanes usen su inteligencia para comparar el fracaso del Islam
extremista con cualquier otra cosa que es islámica.
El Sheikh jordano Ahmed Adwan llamó mentirosos
a los que distorsionan el Corán; que estos mentirosos lo único que hicieron fue
luchar contra los judíos, en contra de la voluntad de Allah. Los que se niegan
a reconocer el hecho de que Allah concedió la Tierra Bendita a los judíos
están, en efecto, atacando a Allah y al Corán.
A pesar de ser palestinos orgullosos, sabemos
que a la Autoridad Palestina no se le debe, en la actualidad, permitir tener
armamento militares; no se le debe permitir que admita a agentes de ISIS; no se
le debe permitir tener un aeropuerto o un puerto marítimo. Tal acontecimiento
convertiría no sólo a Israel, sino también a Jordania, Egipto y la región, en
una explosión de terrorismo, muerte y destrucción.
Y hasta que no haya un liderazgo palestino más
responsable que, una semana más tarde, no sea tomado por terroristas
islamistas, no debe, en la actualidad, permitírsele un estado palestino.
El lamentable estado del Islam es el resultado
de gobiernos de dictadores regidos por crueldad, una interpretación sesgada del
Islam, pereza, corrupción y decadencia interna – todos corriendo hacia la
destrucción social, económica y científica de la nación islámica.
La afirmación de la Hermandad Musulmana de que
los hombres no deben ser gobernados por hombres sino por Allah, es un fraude y
una mentira, porque qué mortal puede afirmar el derecho a gobernar en nombre de
Allah: ¿los variados sheikhs sunitas retrógados como el “Califa” de ISIS, Abu
Bakr al-Baghdadi, o los ayatollahschiítas enfermos de poder en Irán?
Muchos musulmanes se regocijaron cuando el
Sheikh Dr. Ahmed al-Tayyeb, Gran Imán de la Universidad Al-Azhar de El Cairo,
la institución religiosa más importante en el mundo musulmán sunita, pronunció
un discurso en Riad, Arabia Saudita, en el que se manifestó contra el
terrorismo islámico . Dijo que una mala interpretación del Corán y la vida del
Profeta (S.A.A.W.) fue lo que llevó al extremismo musulmán. Condenó el
terrorismo y dijo que tenían que hacerse reformas en los estudios religiosos
para poner más énfasis en la tolerancia.
Por un momento, parecía que había llegado el
tiempo de denominarlo un verdadero héroe de millones de musulmanes en general
y, en particular, de los de Medio Oriente. Pero muchos de nosotros quedamos
dolorosamente decepcionados cuando advirtió sobre una “conspiración
sionista-colonialista para dividir y conquistar a los musulmanes”. Nos dimos
cuenta de que nos habíamos alegrado demasiado pronto, y que el sheikh culpaba a
otros, como de costumbre, por los fracasos de los musulmanes, y no tenía
intención de examinar nuestros errores ni de corregirlos.
Ha llegado el momento de dejar en claro al
mundo que ni occidente, ni la así llamada “ocupación” Israel, ni el
imperialismo ni colonialismo son en ningún caso responsables de las atrocidades
llevadas a cabo por estos fanáticos islamistas. Esos episodios de la historia
no son, en ningún caso, responsables de quemar vivos, decapitaciones,
secuestros, violaciones, saqueos y masacres llevadas a cabo por los jihadistas
en nombre del “Islam”. Esas son sólo excusas que se alimentan de los muchos
errores cometidos por Occidente.
El responsable es el atraso social y
religioso, el trabajo de las fuerzas islamistas reaccionarias, y su incapacidad
para adaptarse a los progresos realizados por el mundo occidental durante los
últimos 1.200 años.
La Hermandad Musulmana afirma que no utiliza
la fuerza para convencer a la gente a convertirse al Islam, y que la decisión
puede ser hecha libremente. Afirma que sólo utiliza la fuerza contra los que
impiden que el mensaje del Islam llegue a las masas que aún no se han decidido.
La promoción de tal fraude, no sólo permite a
los proselitistas extremistas del islam lograr tanto dominación como
exclusividad entre los musulmanes, portando el mensaje “verdadero” del Islam.
Sobre todo, evita que su poder y liderazgo sea desafiado. Es este fraude lo que
hace posible que los terroristas islamistas utilicen la fuerza contra el que quieran, con el pretexto de que sus
víctimas bloquean la da’wah (instrucción religiosa y proselitismo).
Los logros de occidente frustran a los
islamistas porque el islamismo no es democrático ni está en sintonía con el
mundo moderno. De lo que el Islam extremista se nutre es del fanatismo
religioso y del deseo de destruir los logros de occidente, con el fin de
“demostrar” la superioridad del Islam.
Para mantener a los musulmanes alejados de la
desesperación, echarle la culpa a occidente busca impedir que los musulmanes
usen su inteligencia para comparar el fracaso del Islam extremista con
cualquier otra cosa que es islámica.
La frenética carrera armamentística hacia
armas cada vez más mortíferas en la que participan diversas organizaciones
radicales, como el ISIS de Abu Bakr al-Baghdadi, el Hezbollah de Hassan
Nasrallah, el Hamas de IsmailHaniyeh y estados islámicos radicales como Irán,
tiene como único objetivo la capacidad para llevar a cabo tal destrucción.
Conseguir armas nucleares, misiles de largo
alcance y otros medios para un último fin de los días, está concebido para
permitirles a los extremistas en el Islam vender su religión a las masas por la
fuerza; para gobernar el mundo de acuerdo con sus interpretaciones del Islam, y
usar armas de destrucción masiva, chantaje, fraude y amenazas para llenar los
vacíos y ocultar sus fracasos en el desarrollo tecnológico, social y económico.
Una de las razones por la que a los países
árabes y musulmanes les resulta tan difícil luchar contra el terrorismo
islámico extremista es que este deseo de “reparación destruyendo a otros” está
enraizado profundamente dentro de sus regímenes, y por todas las guerras que
llevan a cabo entre ellos a través de representantes.
Otra razón es que muchos países que apoyan el
terrorismo, como Arabia Saudita, se deshace de la oposición enviando a los
disidentes fuera del país, o asesinándolos, como parece que están haciendo con
el blogger, RaifBadawi, quien podría estar enfrentando un nuevo juicio y una
sentencia de muerte, presuntamente por “apostasía”. Otro hombre de unos 20 años
también fue condenado la semana pasada, por los tres jueces de la corte de
Hafar al-Batin, a ser ejecutado por la espada por “insultar al Islam”. De esta
manera, y bajo el rubro de la da’wah (instrucción religiosa y proselitismo),
muchos disidentes han llegado a costas extranjeras.
Con ilimitados fondos petroleros a su
disposición, estos hombres compran influencia, infraestructura, armas, explosivos
y, lo más importante, gente. Salieron a alistar musulmanes locales, a los que
luego ponen en contra de los países de acogida que los recibieron sinceramente.
Estos hombres con ilimitados fondos petroleros
alcanzan las costas de Europa y Estados Unidos; construyen mezquitas e
instituciones sociales y económicas. Se introducen en los pasillos del poder y
compran presidencias en universidades. Una vez establecidos, comienzan a
predicar y usar dinero y tácticas de miedo para alistar operativos terroristas
dentro de las comunidades musulmanas locales. De entre éstos, forman un núcleo
duro de terroristas, listos hoy y esperando órdenes.
La retribución divina llegó durante la llamada
Primavera Árabe: ahora parece que los países que apoyaban el terrorismo – u
optaron por ignorarlo por su propio interés o corrección política – fueron los
primeros en sufrir: los terroristas pudieron ver su intrínseca debilidad. Esto
es lo que ocurrió recientemente en Francia. Por desgracia, si las escamas no
caen de los ojos del Presidente de EE.UU., Barack Obama, y persiste en su
terca ingenuidad, lo mismo ocurrirá en
Estados Unidos – por no hablar de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Escandinavia
y el resto del mundo civilizado.
Lo mismo puede decirse de los estados árabes que
acogieron y alentaron a los diversos movimientos terroristas: se convirtieron
en las primeras víctimas. Puede verse que ocurre hoy en Egipto, Irak, Siria y
Líbano – todos pagan el precio por el refugio que le dieron al terrorismo – al
terrorismo de Hezbollah, al terrorismo de Hamas y al terrorismo palestino –
permitiendo que estos grupos operen desde dentro de sus fronteras.
En lo que se refiere a “Palestina”, aquí
seguimos siendo optimistas. La cantidad de voces que piden un cambio en nuestro
liderazgo – hacia uno que se preocupe por mejorar la vida de su pueblo en vez
de aplastarlos bajo una bota (con la complicidad de Europa) – está creciendo.
El Sheikh jordano Ahmed Adwan escribió en su
página de Facebook, y dijo en una entrevista para el sitio web “Israel en
árabe”, que no había ninguna mención de algo como “Palestina” en el Corán. Dijo
que Allah le había concedido la Tierra Bendita a los israelitas, que sería el
Pueblo Elegido hasta el Día del Juicio, según la sura 5, versículo 21, y la
sura 26, versículo 59, y otros.
Calificó como mentirosos a los que
distorsionan el Corán, que llaman al país “Palestina”, y que cambiaron
deliberadamente el nombre de la Tierra Bendita que Allah concedió a los
israelitas, según el Corán. Estos mentirosos hicieron esto sólo para seguir
luchando contra los judíos, en contra de la voluntad de Allah. Nosotros, los
musulmanes, tenemos que darnos cuenta de que aquellos que se niegan a reconocer
el hecho de que Allah concedió la Tierra Bendita a los judíos están, en efecto,
atacando a Allah y al Corán.
El SheikhAdwan dijo que los judíos eran el
Pueblo Elegido – y pacífico. Dijo que responden con violencia sólo cuando
tienen que defenderse. Atacó al liderazgo palestino, que hasta hoy predica la
matanza deliberada de los judíos – hombres, mujeres, niños y ancianos –
mientras se esconden detrás de civiles palestinos, con el fin de incrementar el
número de palestinos muertos para mostrar en la televisión. Esta pantalla
parece destinada a incitar a las ingenuas instituciones internacionales para
que ataquen a los judíos por defenderse contra los palestinos.
El SheikAdwan dijo que incluso en la década de
los años 1970, había visto el comportamiento humillante y despiadado de los
palestinos cuando trataban de derrocar al rey Hussein de Jordania. Entonces,
también, se escondían detrás de sus hijos para acusar al rey de matar civiles,
y aprovecharse de la comunidad internacional para sus propios deshonrosos
fines.
El presidente de la Autoridad Palestina,
Mahmoud Abbas, integra un gobierno de unidad con Hamas y por lo tanto es
responsable del terrorismo de Hamas contra su propio pueblo. Es tan responsable
de su propia campaña de intensificación, no sólo contra los judíos, sino
también contra periodistas palestinos y su propio pueblo.
Lo último que Abbas está haciendo es preparar
a su pueblo para la paz con Israel. Si estuviera interesado en la paz, no
estaría intensificando su campaña de “ninguna normalización”, ya sea contra los
israelíes o sus productos, no sólo contra lo que él llama los asentamientos,
sino contra todo Israel. Está llevando a su pueblo a pensar: si los israelíes
son tan terribles, ¿cómo se podría querer la paz con ellos?
A pesar de ser palestinos orgullosos, sabemos
que a la Autoridad Palestina no se le debe, en la actualidad, permitir cuatro
cosas.
No se le debe permitir tener armamentos
militares, especialmente en las fronteras de Egipto y Jordania.
No se le debe permitir que admita a agentes de
ISIS, que ya están en Gaza y con el objetivo en la Margen Occidental. ISIS en la
Margen Occidental pondría en peligro a Jordania, del mismo modo que Hamas,
recientemente catalogado por Egipto como un grupo terrorista, ha puesto en
peligro a Egipto
No se le debe permitir controlar un puerto o
aeropuerto. Tal control les permitiría importar armas y convertir no sólo a
Israel, sino también a Jordania, Egipto y la región en una explosión de
terrorismo, muerte y destrucción.
Y hasta que no haya un liderazgo palestino más
responsable que, una semana más tarde, no sea tomado por terroristas
islamistas, no debe, en la actualidad, permitírsele un estado palestino.
Y hasta que haya un liderazgo palestino más
responsable que, una semana más tarde, no sea tomado por los terroristas
islamistas, no debe en la actualidad disponer de un estado palestino.
*BassamTawil es un académico con sede en Medio
Oriente.
Qué Hace Prosperar al Islam Extremista
18/Mar/2015
PorIsrael