Los médicos del ejército israelí no escatimaron esfuerzos para salvar la vida de uno de los dos palestinos que apuñalaron a un oficial de la Policía de Fronteras en Cisjordania, señaló un oficial médico este domingo.
Los médicos del ejército israelí no escatimaron esfuerzos para salvar la vida de uno de los dos palestinos que apuñalaron a un oficial de la Policía de Fronteras en Cisjordania, señaló un oficial médico este domingo.
Wafaa Huseini dio a luz a una nena preciosa y perfectamente formada, de ojos oscuros y rasgos finos. Noor era su octava hija, y el milagro de haberla traído al mundo la llenaba de alegría y orgullo; sin embargo, al poco tiempo su felicidad dio paso a una gran preocupación: la nena parecía estar luchando para sobrevivir. Aún así, a la nena le quedaba una esperanza: un grupo de cardiólogos y cardiocirujanos voluntarios llamado Salvemos el Corazón de un Niño (SACH, por sus siglas en inglés), el cual opera a decenas de niños palestinos y árabes todos los años. Pero estos médicos trabajan en Tel Aviv, y con la violencia entre Israel y Hamás, parecía imposible trasladar a Noor a esa ciudad.
La credibilidad de la causa palestina va a pagar cara la radicalización de la violencia que supone esta nueva yihad lanzada contra Israel. Son crímenes orquestados, que no se explican aludiendo a ‘lobos solitarios’ o la ‘juventud fuera de control’.
El joven se acercó al grupo de agentes de policía, sacó un hacha y logró herir, levemente, a dos de ellos. Otros policías que se encontraban en la zona le dispararon de inmediato, en la cabeza. Murió en el acto. No sucedió en Jerusalén Oriental. Sucedió en octubre de 2014 en el este de New York, en el barrio de Queens. El terrorista tenía 32 años de edad, Zale Thompson, un estadounidense que se había convertido al Islam. Nadie pensó, ni por un momento, que los policías no habían hecho lo correcto. Nadie dijo que “se requiere que ambas partes actúen con moderación”. Pero eso es exactamente lo que los voceros de la administración estadounidense, encabezados por el Secretario de Estado, John Kerry, han estado diciendo durante la semana pasada.