La credibilidad de la causa palestina va a pagar cara la radicalización de la violencia que supone esta nueva yihad lanzada contra Israel. Son crímenes orquestados, que no se explican aludiendo a ‘lobos solitarios’ o la ‘juventud fuera de control’.
La credibilidad de la causa palestina va a pagar cara la radicalización de la violencia que supone esta nueva yihad lanzada contra Israel. Son crímenes orquestados, que no se explican aludiendo a ‘lobos solitarios’ o la ‘juventud fuera de control’.
El joven se acercó al grupo de agentes de policía, sacó un hacha y logró herir, levemente, a dos de ellos. Otros policías que se encontraban en la zona le dispararon de inmediato, en la cabeza. Murió en el acto. No sucedió en Jerusalén Oriental. Sucedió en octubre de 2014 en el este de New York, en el barrio de Queens. El terrorista tenía 32 años de edad, Zale Thompson, un estadounidense que se había convertido al Islam. Nadie pensó, ni por un momento, que los policías no habían hecho lo correcto. Nadie dijo que “se requiere que ambas partes actúen con moderación”. Pero eso es exactamente lo que los voceros de la administración estadounidense, encabezados por el Secretario de Estado, John Kerry, han estado diciendo durante la semana pasada.
En esta carta de lectores, Jonás Bergstein refuta expresiones del Embajador Palestino en Uruguay que utilizan lugares comunes para criticar a Israel. “Las expresiones del embajador reiteran algunos lugares comunes: “crimen de guerra”, “ocupación colonial que (…) pretende eliminar al pueblo palestino”, “terrorismo de Estado”, y un largo etcétera. Se trata de los viejos clichés que demonizan todo lo que tiene que ver con Israel y lo judío con los estigmas que todos conocemos. Inútil sería ocuparme de ellos.”
«El boicot cultural contra Israel es marginal y discriminatorio, y no traerá la paz», afirmó J. K. Rowling, autora de la famosa saga de Harry Potter en una carta publicada en el diario «The Guardian».