El cuatro se setiembre, después de un largo paseo nocturno, los olímpicos israelíes volvieron a la villa entre las tres y las cuatro de la madrugada. A las 4.40, mientras dormían, ocho terroristas palestinos de la banda Septiembre Negro, disfrazados con ropa deportiva y con pistolas y granadas en sus bolsos, empezaron a escalar la reja. Algunos, ayudados por deportistas norteamericanos… ¡que los creyeron atletas que volvían furtivamente a sus cuartos! Fue hace 45 años, y todavía estremece por su crueldad, su horror, la sangre derramada, y la perversión para elegir el objetivo.