A fines del siglo XIX surgió en Europa una nueva manera de vivir para los jóvenes, una valorización de la naturaleza y de la vida al aire libre, la importancia de las prácticas deportivas en el cuidado del cuerpo y de la salud. Se hacen frecuentes las excursiones campestres para la gente que vive y trabaja en las ciudades contaminadas y superpobladas. En el Congreso Sionista realizado en 1898, Max Nordau hizo una apelación para la creación de un «nuevo judío» y de un «judaísmo muscular» que marcara el comienzo de una nueva conciencia de la cultura física entre los judíos, particularmente en Europa.