Luces y sombras de la problemática iniciativa palestina

Tras meses de anunciarlo y de dar a entender al mismo tiempo –hasta hace poco-que no todo estaba decidido, parecería que en pocos días se concreta : los palestinos se dirigirán a las Naciones Unidas para solicitar que reconozcan un Estado palestino independiente en las líneas del 67 y que lo acepten como miembro pleno de las Naciones Unidas. La solicitud estará dirigida, según se confirmó el miércoles de noche , al Consejo de Seguridad, que es la única instancia del organismo internacional con poder y autoridad para recibir a un Estado como miembro. De todos modos, queda siempre abierta la opción de la Asamblea General como alternativa, con gran peso político, aunque no es un marco donde se podría aceptar como miembro de la ONU al Estado palestino.

Al Qaeda se atribuye el éxito de la Primavera Árabe

El actual líder de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, atribuyó a su grupo terrorista el éxito de las revoluciones árabes, que suponen una amenaza para EEUU, en un vídeo difundido con motivo del décimo aniversario de los atentados del 11-S. La cinta, que fue divulgada en una página web islamista, incluye también un supuesto vídeo inédito del fallecido líder del grupo Osama bin Laden, quien justifica el asesinato de estadounidenses para proteger a los musulmanes.

El voto sobre Palestina

Ahora que la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños han anunciado que se sumarán a las naciones islámicas para votar a favor de la creación de un Estado palestino en la Asamblea General de las Naciones Unidas en las próximas semanas, es casi seguro que la moción será aprobada por una cómoda mayoría de por lo menos 120 votos. Con la excepción de México, Colombia, Panamá, Costa Rica y Guatemala, cuyos votos aún no han sido anunciados, los países latinoamericanos -encabezados por Brasil, Argentina y Venezuela- se han pronunciado decididamente a favor de la propuesta de la Autoridad Palestina.

Egipto: la radicalización de la «Primavera árabe»

Un desastre evitado por un pelo. Lo ha admitido el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, comentando el asalto a la embajada del estado hebreo en la capital egipcia, El Cairo, que concluyó este fin de semana con, al menos tres muertos y centenares de heridos y de arrestados. La agresión contra la sede diplomática, que según Netanyahu “simboliza la paz entre nosotros y Egipto” (The Guardian, 11 de septiembre), comenzó después de la tradicional oración del viernes y la ya tradicional manifestación de protesta en la centralísima plaza Tahrir, cuando algunos centenares de manifestantes se dirigieron contra la embajada e intentaron derruir el nuevo muro de protección construido en torno al edificio.