La mujer iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani que fue condenada a morir lapidada fue aparentemente puesta en libertad y se encontraba ayer en su casa de Osku, según informó un portavoz del Comité Antilapidación en Holanda, aunque de todos modos las noticias que llegaban desde Teherán eran confusas, ya que no se habaía podido contactar a Sakineh.