La revolución popular egipcia no sólo ha derribado al rais Hosni Mubarak después de tres décadas en el poder, sino que también ha inspirado a millones de jóvenes de todo el mundo árabe que viven bajo regímenes que les asfixian y ha abierto un sinfín de interrogantes acerca de cómo se redibujará el entramado de alianzas, enemistades y tratados de paz en Medio Oriente.