La negativa de Benjamin Netanyahu a prorrogar la paralización de las construcciones en los asentamientos es la tabla de salvación a la que se va a aferrar en los próximos días el antiisraelismo solidario para mostrarnos a todos que con Israel no se puede negociar la paz. «¿Veis? Ya os lo decíamos nosotros, los judíos no quieren la paz, no son de fiar y no se puede hablar con ellos», nos asegurarán entre sorbo y sorbo de Mecca Cola (con whisky, of course). (Guysen International News; por Jorge Marirrodriga; publicada el 20/09/10).