La sentencia de un tribunal paquistaní condenando a la horca a Asia Bibi, una humilde campesina cristiana de 45 años, madre de cinco hijos, por el delito de blasfemia, ha movilizado a la opinión pública mundial, especialmente a la cristiandad. El papa Benedicto XVI pidió su libertad y, según informaciones de prensa, exhortó a la comunidad internacional a considerar «la difícil situación en la que se hallan los cristianos en Pakistán, donde a menudo son víctimas de violencias y discriminaciones». Ojalá los esfuerzos de la comunidad internacional logren que Asia Bibi pueda reintegrarse al seno de su familia.