Es increíble que Marina Nemat todavía sonría, que su voz tenga tal combinación de suavidad y firmeza, que ría abiertamente como si no tuviera dolores que recordar….Los tiene, están presentes…y tras veinte años de intentar lidiar con ellos con un mecanismo de negación por el que no hablaba ni contaba nada, decidió cambiar de rumbo. Comenzó a hablar…o mejor dicho, a escribir.