Con 38 años, Saif al Islam Gadafi, hijo del hombre que dirige Libia desde hace casi 42 años, era visto hasta hace algunos meses como la cara más abierta a Occidente de su país y como el líder de la corriente reformista dentro del gobierno de su padre. Pero desde que la insurrección contra el régimen de Muamar Gadafi cobró fuerza y el mundo comenzó a presionar por más democracia, Saif se transformó en un virulento vocero y defensor del gobierno, del que podría ser heredero.