Pese a una historia de milenios, desde Alejandro Magno hace 2.400 años, ninguna potencia extranjera ha aprendido la lección de que Afganistán, durante siglos nexo geográfico entre Europa y Asia, es inconquistable. Ni los califas musulmanes, ni Genghis Khan en el siglo XIII, ni Gran Bretaña en el XIX o la Unión Soviética en la década de 1980 lograron establecer un dominio duradero sobre las aguerridas etnias afganas de origen iraní. Desde los refugios casi inaccesibles de sus montañas, se las arreglaron siempre, aunque les llevara tiempo, para terminar desalojando a todos sus invasores y a las dinastías que algunos de ellos establecieron.