La Administración del presidente Barack Obama admitió la semana pasada que en los últimos tiempos «se ha eliminado a más líderes de Al Qaeda, en una sucesión rápida de muertes, que en ningún otro momento desde el 11 de septiembre del 2001». Una frase que encierra el reconocimiento público de que la era de George W. Bush, caracterizada por las carísimas invasiones militares, ha dado paso –tal como adelantó este diario– a la nueva política de eliminación física individual de los cabecillas del terrorismo global. Un método en el que los aviones sin piloto a bordo (los drones) de la CIA acaparan el protagonismo.