Se los valora en cuanto a su dedicación al trabajo, instrucción e inteligencia, pero se considera difícil establecer vínculos sólidos con ellos por ser «cerrados» y «poco solidarios». Se les endilga un espíritu individualista, cuyo interés principal es hacer buenos negocios y ganar dinero. Además, para la mayoría no es la sociedad la que los margina, sino que son ellos los que se autoexcluyen. En definitiva, un escenario con imágenes estigmatizadoras del judío que, potencialmente, «habilita el camino hacia el prejuicio y la discriminación». Esas son las conclusiones a las que llega un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), denominado «Actitudes hacia los judíos en la Argentina», especialmente elaborado para la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
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