Un terrorista de origen musulmán tuvo en vilo a Francia durante varios días: primero por haber asesinado a siete personas -entre ellas tres niños de origen judío, un rabino y tres soldados- en el curso de tres despiadados ataques que perpetró a bordo de una moto. Mohamed Merah era el asesino que soñaba en su locura con poner de rodillas a Francia, pero la suerte le duró poco, ya que luego de estar más de 32 horas rodeado por la Policía francesa en su vivienda, en un barrio céntrico de Toulouse, fue muerto de un certero balazo en la cabeza en un intenso tiroteo con miembros de la fuerza especial Raid.