Mientras la mayor parte de la sociedad europea contempló con indiferencia las atrocidades cometidas por los nazis, unos pocos arriesgaron sus vidas para impedirlas. A estos pocos y valientes seres humanos se les llamó “Justos entre las naciones”.
Mientras la mayor parte de la sociedad europea contempló con indiferencia las atrocidades cometidas por los nazis, unos pocos arriesgaron sus vidas para impedirlas. A estos pocos y valientes seres humanos se les llamó “Justos entre las naciones”.
“El abrazo de los pueblos” es una escultura que habrá de emplazarse en el “Barrio de los Judíos”, en la peatonal Emilio Reus (casi Blandengues), en homenaje a la inmigración judía. Dicha escultura está a cargo de la artista plástica Nora Kimelman, quien expresa: “concebí el proyecto siendo consciente de la falta de un monumento o recordatorio físico de la presencia judía en el barrio, que tanto lo enriqueció”.
El Comité Central Israelita del Uruguay expresa su más enérgica condena por los atentados terroristas ocurridos en Sri Lanka. El odio y la intolerancia, no repararon en asesinar fieles orando o turistas de paso. Sí en causar dolor, en segar centenares de vidas, en sembrar terror. Nuestra solidaridad para con la Iglesia, a través del Cardenal Daniel Sturla y con la humanidad toda, instando a la comunidad internacional a esclarecer esta barbarie y penar a los asesinos.
Este pequeño país, con algo más de 8,7 millones de habitantes y una extensión de poco más de 22.000 km2, que no existía hace 71 años, es la cuna de inventos y soluciones que hoy están en el día a día de todo el mundo. Las desalinizadoras, el riego por goteo, el tomate cherry, el «pendrive», el primer chat en Windows, los microprocesadores, «Firewall 1», la pillcam, Waze, el escudo antidrones, el vendaje de emergencia, el software de entrenamiento cerebral o el sistema de administración de insulina «Solo», entre otros muchos. Todos estos hallazgos tienen el sello de una marca, Israel, que, hoy en día, es sinónimo de innovación y alta tecnología en los cinco continentes. Son fruto de un ingenio y una audacia, probablemente innatas, pero espoleadas por la aridez del desierto y la escasez de todo tipo de recursos que tenía antes y después de que David Ben-Gurión proclamara el Estado de Israel.