Cuando el físico cuántico Mario Krenn descubrió a mediados de junio que dos cráteres lunares llevaban el nombre de científicos nazis, escribió a la Unión Astronómica Internacional (IAU) para pedir que los retiraran.
Cuando el físico cuántico Mario Krenn descubrió a mediados de junio que dos cráteres lunares llevaban el nombre de científicos nazis, escribió a la Unión Astronómica Internacional (IAU) para pedir que los retiraran.
Fue recién en la década del ’20 del siglo pasado cuando los habitantes de Tel Aviv, y en especial los comerciantes de la pujante ciudad sobre el Mediterráneo, se dieron cuenta de que necesitaban, entre otras cosas, un departamento de bomberos.
Luego de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y de la Shoah, existía por lo menos la esperanza de que el mundo habría aprendido, de que horrores como los que ocurrieron nunca más deberían ocurrir. El Genocidio de Srebrenica fue el peor que tuvo lugar en Europa luego de la Shoah.
La poetisa judía Else Lasker-Schüler está considerada como una de los grandes de la poesía alemana, una artista bohemia que mantuvo correspondencia con muchas de las figuras culturales más prominentes de su tiempo.