El 26 de septiembre se celebró el 70º aniversario de la muerte de Walter Benjamin.La historia es de sobra conocida: después de haber conseguido cruzar con éxito la frontera francesa con la ayuda de Lisa Fittko, Benjamin, temiendo ser detenido por las autoridades franquistas y deportado a Francia –lo que equivalía a una condena a muerte segura, pues los nazis habían tomado París en junio de 1940–, cometió suicidio la noche del 25 al 26 de septiembre ingiriendo una sobredosis de morfina en la localidad fronteriza de Portbou (Girona), a donde había llegado con la esperanza de cruzar el país hasta Portugal y, desde allí, partir por mar hacia el exilio en los EE.UU. Ni exégesis ni panegíricos: mucho de eso vamos a tener, mucho me temo, coincidiendo con la conmemoración.