En la era de Internet los estados totalitarios no pueden ocultar información como solían hacerlo en el siglo pasado. Por ejemplo, hoy tenemos un panorama bastante claro de lo que sucede en Irán después de las elecciones tramposas de junio de 2009 y el desencadenamiento de una represión masiva, uno de cuyos aspectos más siniestros es el esfuerzo sistemático del régimen para ahogar toda expresión libre en la cultura.