Las fuerzas rebeldes lograron quebrar la resistencia de una de las últimas fortalezas que permanecían bajo control de los seguidores de Muammar Gadafi. De esta manera parece haberse librado una de las últimas batallas por el control definitivo de Trípoli. Según fuentes de los rebeldes, casi toda la capital está ya en su poder. Pero Gadafi no se ha dado por vencido y, en un nuevo discurso emitido por una radio local, continuó alentando a sus seguidores. «Estamos combatiendo a la OTAN, que quiere aterrorizar y ocupar», dijo el dictador, cuyo paradero hasta el cierre de esta edición era desconocido. La pelea va a terminar con «la victoria o la muerte», aseguró. Gadafi reconoció además que no se encuentra en el complejo de Bab al-Azizia y aseguró que su salida del complejo residencial es un movimiento táctico en respuesta a los bombardeos de la OTAN del lunes.