Cuando llegue el momento, contaré en detalle todo lo que he presenciado, en Libia y fuera de Libia, durante estos seis meses que tal vez hayan cambiado la faz de este comienzo de siglo. Pero, por ahora, quiero rendir homenaje a todos aquellos que, aquí y allí, no dieron por perdida esta apuesta, tan natural, pero que a muchos les parecía insensata, a favor de la simple libertad de los seres humanos.