En agosto pasado un video aficionado, que circuló por los canales de televisión e internet, mostraba cómo la Cúpula de Hierro interceptaba proyectiles lanzados desde Gaza hacia Beer Sheva. Esto ocurría en la ola de violencia desatada tras el asesinato de 8 israelíes en el atentado múltiple ocurrido en las cercanías de Eilat y en la que en sólo unos días fueron lanzados más de un centenar de cohetes en zonas de Israel con mucha población. El muchacho que grababa no podía evitar manifestarse emocionado al ver cómo en el aire se sucedían las explosiones que evitaban que los cohetes alcanzaran territorio israelí. Además de la batería de Beer Sheva, estaba en funcionamiento entonces la de Ashkelon y, según dijo a Aurora la empresa de armamento Rafael -que asociada al Ministerio de Defensa desarrolló la Cúpula de Hierro-, la intercepción en agosto fue de un 90%, «lo que es un logro destacable en cualquier escala». Por su parte el vocero para medios internacionales del Ejército, Arie Shalicar, señaló que «el sistema ha probado por sí mismo que es efectivo».
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