El tablero de Oriente Medio pasa por un momento de gran movilidad. Las partes hacen su jugada y se posicionan ante los cambios que se produjeron y otros posibles que se avecinan. No sólo participan los países del área y los directamente involucrados en los problemas de la zona. Muchos países geográficamente lejanos tienen negocios y relaciones con los diferentes actores que los obligan a tomar posición mas allá de quien tenga la razón y sin importar los excesos que hayan cometido.
Tal es el caso de Rusia y China, que siguen apoyando al régimen sirio aunque ello les cueste enfrentarse, por ahora diplomáticamente, al resto del mundo occidental y a algunos países de la zona que ya no aceptan en silencio las matanzas que se producen a diario y que son atribuidas al gobierno de Assad.