Le han motivado sus jóvenes coqueteos con las Wafen SS o su madurez izquierdosa? ¿O quizás con la edad se ha hecho un mejunje y ha sufrido una fisión nuclear? Sea como fuere, hoy Günter Grass ha conseguido la maravillosa pirueta de ser el ídolo de la derecha más extrema y la más extrema izquierda, pasando por todos los extremos del islamismo. «¡Hurra por quien rompe los tabúes!», aplaude el Partido Nacional Democrático, y Jürgen Gansel, conocido por banalizar el nazismo y negarse a participar en los actos de homenaje a las víctimas del holocausto, muestra su baba caída ante Grass en un repugnante artículo.