El régimen sirio que preside Bashar al Asad ha admitido este martes que sus fuerzas de seguridad abatieron a diez personas en la frontera turca, aunque ha argumentado que fue en respuesta a lo que ha descrito como un ataque armado organizado en Turquía. Turquía presentó una queja formal ante Naciones Unidas la semana pasada después de que las fuerzas de seguridad sirias abrieran fuego a través de la frontera contra un campamento de refugiados. Este fue el primer incidente de este tipo desde el inicio de la crisis en el país árabe.